Llegado el orador do al verdadero
amigo en voluntad se presentase,
con gracia que Minerva le influyera
al blando rey habló de esta manera:
«Sublime rey a quien del cielo puro
fué de suma justicia concedido
refrenar al soberbio pueblo duro
no menos siendo amado que temido,
como a puerto quieto y muy seguro
en todo el Oriente conocido