y si viene del mar desbaratada
de furiosos vientos, largas vías
aquí tendrá de limpios pensamientos,
piloto, munición, mantenimientos.»
Con esto ya en las aguas se escondía
el hijo de Latona; el mensajero
con la respuesta alegre se partía
a la flota, cortando el mar ligero.
Los pechos todos se hinchen de alegría
por tener el remedio verdadero