la madre de Memnón la luz trayendo
al prolijo dormir le pone atajo;
íbanse ya las sombras deshaciendo,
rociándose el monte y valle bajo,
cuando el rey de Melinde se embarcaba
a ver la flota que en el mar estaba.
Veíanse alrededor hervir las playas
de la gente que a verle corre leda;
son de púrpura fina las cabayas,
campea con color la rica seda: