los bateles de tierra el mar cuajaban
los toldos por las aguas arrojando;
las bombardas horrísonas bramaban
con las nubes de humo el sol quitando,
y al sonar de los truenos encendidos
atapaban los moros los oídos.
Ya en el batel del capitán entrado
el rey, Gama en sus brazos lo tomaba,
y con la cortesía y el cuidado
que a rey se le debía le hablaba: