y vos también, oh tierras excelentes
en costumbres, ingenios y osadía,
que criasteis los pechos elocuentes,
los juícios de alta fantasía,
con quien el cielo, oh Grecia real, penetras
no menos con las armas que con letras.
»Los Dálmatas se siguen, y en el seno
donde Antenor sus muros fabricara,
Venecia está en un fuerte terrapleno
sobre agua, que tan baja comenzara: