almas se ven; la una a la paz dada,

la otra a las batallas sanguinosas:

esperan que por vos sea renovada

su memoria con obras valerosas

y os guardan para el fin de vuestros días

asiento en las eternas jerarquías.

Mas en cuanto va el tiempo vagaroso

gobernad vuestros pueblos que os desean,

dad favor a mi pecho temeroso

para que estos mis versos vuestros sean,