que de otra arte pudiera ser perdido,

según estaba mal apercibido.

»Mas el leal vasallo, conociendo

que su señor no tiene resistencia,

fuése al rey de Castilla aprometiendo

que al príncipe haría darle obediencia:

levanta el Castellano el cerco horrendo,

fiado en la promesa y la conciencia

de Egas Muñiz, mas no consiente el pecho

del mozo ilustre verse en tal estrecho.