»Cabezas por el campo van saltando,

brazos, piernas, sin dueño y sin sentido,

y de otros las entrañas palpitando

con la color y gesto amortecido:

ya se acoge el ejército nefando,

de sangre corre un río muy crecido,

con que el color el campo también pierde,

hecho ya carmesí de blanco y verde.

»Ya queda vencedor el Lusitano

recogiendo el trofeo y presa rica;