y si de antes los moros la tomaron,
ahora con las vidas la pagaron.
»Muerto después Alfonso, sucediera
Sancho segundo, manso y descuidado,
que tanto en sus descuidos se embebiera
que de otro el que mandaba era mandado:
el reino que otro rey a Dios pidiera
por sus privados lo dejó privado,
porque, como por ellos gobernaba,
sus maldades y culpas atrapaba.