»al cristalino cielo levantando

con lágrimas los ojos piadosos,

los ojos (que las manos le está atando

uno de los ministros rigurosos),

y después sus hijuelos contemplando

tan tiernos, tan queridos y mimosos,

cuya orfandad cual madre temía tanto,

al abuelo crüel hizo este llanto:

«Si ya en las fieras brutas, cuya suerte

»se conoció crüel del nacimiento;