aunque hijo bastardo verdadero.

»Ser esto por divina providencia

se mostró con señales evidentes

cuando una niña en Ébora, sin ciencia

y sin habla, habló con los presentes;

y como era del cielo la sentencia,

el corazón movió de muchas gentes

diciendo: «¡Portugal, con cuerpo y mano,

»por el primer don Juan, rey soberano!»

»Alterados del reino muchos pechos