otros por la esperanza de herederos:

luego el grande Pereira, en quien se encierra

todo el valor, se muestra en golpes fieros,

derriba, encuentra, y dales con su espada

la posesión del reino deseada.

»Ya por el aire espeso mil lucientes

harpones, saetas y otros tiros vuelan;

debajo de los pies de los ardientes

caballos tiembla tierra y valles suenan;

despedázanse lanzas; hay frecuentes