corazones feroces, grande estrella
que en la tierra mostraron Tingitana,
y la lengua, en la cual cuando imagina,
con poca corrupción cree es latina.
Esto era lo que a Ciprio le movía,
y más que de las Parcas claro entiende
que su fama y loor se extendería
do la gente belígera se extiende,
pues Baco, por la infamia que temía,
y Venus, por las honras que pretende,