por su rescate, muere en triste lloro.
»Porque a Codro el contrario no venciese,
dejó triunfar la muerte de su vida;
Régulo, porque a Roma no perdiese,
quiso su libertad verla perdida;
Fernando, porque España no temiese,
a eterno cautiverio se convida:
Decios, Codro, ni Curcio, hicieron tanto
como el famoso Hernando que aquí canto.
»Mas Alonso, que al reino fué heredero,