la cerviz años ahora no sacude:
con la palma en la mano por decoro
de victorias ganadas del que acude
en defensa de Alcázar, do se afila
su espada contra Tánjar, contra Arcila.
»Mas al cabo, por fuerza siendo entradas,
los muros abajaron de diamante,
con las armas en guerra acostumbradas
a batir y vencer cuanto hay delante:
maravillas en Marte sublimadas,