con que Fernando ataja a su deseo.
»No se quiso quedar don Juan ocioso
sin ayudar al padre, y luego ordena
atizar el deseo codicioso
con ayuda que entonces lo despena:
salióse al fin del trance peligroso
con frente no turbada, mas serena,
desbaratado el padre truculento,
aunque quedó dudoso el vencimiento.
»Porque el hijo sublime y soberano,