tan alto, que tocaba allá en la esfera

do delante de sí mil mundos veía,

mil naciones de gente extraña y fiera,

y cerca de do nace el claro día,

después que bien los ojos extendiera,

vió de montes antiguos las corrientes

de las dos celebradas y altas fuentes.

»Agrestes aves, fieras alimañas

por el monte en las cuevas habitaban;

hierbas, espinas y árboles extrañas