que la vista me engaña) levantarse

en el aire un vapor de sutil humo

y, movido del viento, rodearse:

alzarse de aquí un caño al polo sumo

se veía, tan delgado, que mirarse

del ojo fácilmente no podía:

la materia de nubes parecía.

»Íbase poco a poco acrecentando,

y más que un grueso mástil se engrosaba:

aquí se estrecha, allí se alarga, cuando