»El batel de Coello fué a la orilla
a tomarlo, mas antes que llegase,
uno de los que vienen en cuadrilla
tras él se echó en la mar, no se escapase;
vienen tantos, que verle es gran mancilla,
sin que pueda hallar quien le ayudase:
en su favor a vela y remo corro,
y mil negros al negro dan socorro.
»De espesa nube saetas y pedradas
llueven sobre nosotros sin medida,