de los que en las orillas sobre arenas

viven en las casillas mal labradas

alcanzamos refresco y el sustento,

con un pecho de mal vacío y exento.

»Mas no fué la esperanza tan inmensa

que hubimos en la tierra limpia y pura

de alegría, que luego en recompensa

Ramnusia la mezcló con desventura:

así el hermoso cielo lo dispensa,

con esta condición pesada y dura