Atenas, Ios, Argo y Salamina,

y esotro que esclarece a toda Ausonia,

a cuya voz poética divina

el río patrio Mincio se adormece

y el Tibre con su son se ensoberbece:

»Canten, loen, escriban siempre extremos

de esos sus semidioses, y encarezcan,

fingiendo magas, Circes, Polifemos,

sirenas que al cantar los adormezcan;

denles más navegar a vela y remos