de un rey súbditos somos tan amado,
tan querido de todos y bien quisto,
que por él de la mar nada tememos
y hasta el Aqueronte abajaremos.
»Por mandado del cual a buscar vamos
la región oriental que el Indo riega;
por ella el mar remoto navegamos
que sólo de las focas se navega;
mas ya razón parece que sepamos,
si la cierta verdad no se me niega,