Júpiter reúne en asamblea a los dioses del Olimpo y les recuerda las expediciones de los antiguos lusitanos, la reciente gloria de los portugueses en sus empeños contra los moros, les señala los bajeles de Vasco de Gama bordeando las costas de África, y muéstrase favorable a tan valeroso navegante.

Los dioses se dividen, y mientras Baco, temeroso de ver eclipsado su gran poderío en la India, se declara contra ellos, Venus y Marte los protegen y envían como mensajero a Mercurio para dirigir su navegación.

Seguimos luego a Vasco y sus compañeros en sus descubrimientos por las costas africanas.

Tras diversos incidentes llegan a Melinde, cuyo rey les ofrece generosa hospitalidad, y el poeta aprovecha esta ocasión para hacer contar a Gama los detalles de su expedición y al mismo tiempo toda la historia de su patria.

Vuelven los navegantes a sus expediciones, escapando de mil tremendos peligros, gracias a la protección de Júpiter y Venus.

Llegan a Calicut, cuyo rey recibe a Gama con gran pompa. Los malabares, temerosos de que los que llegan como comerciantes se rijan como dominadores, logran que en el consejo del Emperador predomine la idea de acabar con los portugueses.

El valor y la previsión de Gama dominan todos los obstáculos, saliendo por fin victoriosa la escuadra hacia Portugal, llevando pruebas palpables del feliz resultado de la expedición.

Termina el poema con un episodio de belleza incomparable, y que es una de las más deliciosas ficciones que ha producido jamás el ingenio humano. Venus, enajenada de júbilo por el triunfo de los navegantes, les hace disfrutar, aun antes de llegar a su patria, las bienandanzas de la gloria, en una isla flotante y divina, hermoseada con todos los encantos de la primavera y poblada de ninfas que les sirven en maravillosos banquetes el néctar y la ambrosía hasta entonces reservados a los dioses.

Numerosos grabados, copia fidelísima de interesantes estampas de Guivard, Kostka, Begues y otros grandes artistas, existentes en la Biblioteca Nacional de París, avaloran y embellecen la presente edición de una de las creaciones más admirables del humano ingenio.

Los Lusíadas de Camoens son el más fuerte, el más patriótico, el más veraz y de menos artificio de todos los poemas épicos de la Edad Moderna.