buscándolo entre amigos y parientes.

»Mas como fuesen grandes y pujantes

del reino los galanes, no se atreven

ni parientes ni amigos ni aun amantes

a sustentar las damas como deben.

Con lágrimas humanas, y bastantes

a que tras sí los sacros dioses lleven,

echadas por el rostro de alabastro,

se van todas al duque de Alencastro.