que quieren dar a sus libertadores
suntuosos banquetes cada día,
en cuanto los tuviere Inglaterra
sin dejarlos volver para su tierra.
»Mas dicen que después el gran Magricio,
deseoso de ver cosas más grandes,
en la tierra se queda, do un servicio
a la condesa hizo que es de Flandes
(que profesando, oh Marte, tu novicio,
no se acobardará en cuanto le mandes):