dale conservas dulces, y el ardiente

y no usado licor que da alegría:

el Moro lo recibe con contento

y el comer y beber tomó de asiento.

La marítima gente del gran Luso,

subida por la jarcia, está admirada

notando el extranjero modo y uso,

la habla tan confusa y enredada;

también el Moro astuto está confuso

mirando la color, traje y armada;