cuando tocaba Orfeo la lira de oro,

tal se junta la gente oyendo el moro.

«¡Oh gente, el moro dice, a quien Natura

vecina hizo de mi patrio asiento!

¿Qué destino tan grande, o qué ventura,

os dió a tan alta empresa atrevimiento?

No es causa oculta, no, o razón obscura,

que del Tajo y el Miño os traiga el viento,

por mares nunca de otro leño arados,

a reinos tan remotos y apartados.