El capitán responde valeroso,
por lengua que el arábigo entendía:
«Yo te descubriré no perezoso
quién soy, cuál es mi ley, qué armas traía.
Nunca en el Caspio tuve mi reposo,
ni de la gente vengo de Turquía:
soy de tierra de Europa belicosa,
busco la oriental parte tan famosa.
»La ley tengo de Aquel a cuyo imperio
obedece visible e invisible;