están por los tejados y ventanas

viejos, mozos, doncellas muy galanas.

Ya llegan cerca, y, no con pasos lentos,

de los frescos jardines olorosos,

que en sí esconden los regios aposentos,

altos de torres no, mas suntuosos:

edifican los nobles sus asientos

entre bosques, con flores, deleitosos,

y así viven los reyes de esta gente

en la ciudad y campo juntamente.