con gente, armas y naos hasta la muerte

no sufrirá que ayuda te fallezca,

y de tu voluntad sobre esto puesta

te demando, señor, cierta respuesta.»

Con esto el capitán dió su embajada,

a quien el rey con gracia respondía

que de la nueva gente que es llegada

su puerto y reino gloria recibía;

mas la resolución que es demandada

con los de su consejo la vería,