le rogaba primero que se asiente
y aquel sumo deleite que tanto ama
la secta epicurea experimente:
de vasos espumantes se derrama
el licor que Noé mostró a la gente;
mas el gentil probar nada pretende,
que la secta que sigue lo defiende.
La trompeta que en paz al pensamiento
le muestra guerra, mueve a los millares
pintados, y el diabólico instrumento