y cómo un Portugués, con poca gente,

lo desbarata y prende osadamente.

»Martín López se llama el caballero

que al castellano causa eterno lloro;

mas ve un eclesiástico guerrero,

que trueca en lanza el báculo que es de oro,

estar entre dudosos más entero,

no negando batalla al bravo moro;

qué señal en el cielo le aparece,

con que a sus pocos la virtud les crece.