porque con su despacho se tornase,

pues sabe que esta gente cruel, malina,

le tiene de impedir cuanto intentase:

el rey, que de la nueva falsa, indina,

no era de espantar si se espantase,

crédito y fe les dió a los agoreros,

siendo en ello los moros los terceros.

Este nuevo temor resfría su pecho,

aunque por otra parte la codicia

deshace lo que el miedo tiene hecho,