De Nereidas el corro se apareja:

presuroso y gallardo caminaba,

con bailes a la usanza antigua y vieja,

a la isla do Venus las guiaba:

allí la diosa a todas aconseja

lo que mil veces hizo cuando amaba:

ellas, que van de amor ciego heridas,

están con su consejo apercibidas.

Cortando viene el mar la compañía

del Luso para el cielo y patria amada,