Tetis, la isla Angélica pintada,
no es otra cosa que las deleitosas
honras con que la vida es sublimada:
aquellas preeminencias glorïosas,
los triunfos y la frente coronada
de laurel, palma, gloria, nombre y fama,
son los deleites que esta isla derrama.
Las inmortalidades que fingía
la antigua edad que el pecho ilustre ama,
allá en el alto cielo, a quien subía