verá brazos y piernas ir nadando,
sin cuerpos, por el mar de sus señores:
rayos de fuego irán representando
con ciego ardor los bravos domadores:
cuanto allí sentirán ojos y oídos
llamas y humo será, con alaridos.
»Mas ¡ay!, que de esta próspera victoria,
cuando a su patrio Tajo dé la vuelta,
casi le robará toda su gloria
un suceso de suerte a su mal suelta.