les llaman hado malo, suerte obscura,
siendo de solo Dios voluntad pura.
»Ved con qué nueva luz el laberinto
del Globo se aclaró, la voz sonaba,
mostrando el mar Melinde en sangre tinto,
con la ciudad de Lamo, de Oja y Brava,
por Acuña feroz, que nunca extinto
será su nombre en todo el mar que lava
las islas de Austro y playas que se llaman
de San Lorenzo, que en el Sur se afaman.