Más estancias cantara esta sirena
en loor del clarísimo Alburquerque,
mas una ira le ataja que a él condena,
aunque su ilustre fama el mundo cerque.
El grande capitán, que el hado ordena
que con trabajos gloria eterna merque,
más ha de ser un blando compañero
a los suyos, que juez cruel y entero.
Porque en tiempo de hambres y asperezas,
dolencias, flechas y rayos ardientes,