»Las provincias que entre uno y otro río
ves, con varias naciones infinitas,
de varios reyes es su señorío
a quien el diablo dió leyes escritas.
Ve de Narsinga, que el terreno frío
las reliquias posee, santas, benditas,
del cuerpo de Tomé, varón sagrado
que la mano a Jesús metió en su lado.
»Aquí la ciudad fué que se llamaba
Meliapor, hermosa, grande, rica: