es Japón, donde nace plata fina
que ilustrada será con ley divina.
»Mira acá por los montes del Oriente
las infinitas islas derramadas:
ve a Tidore, a Ternate, y la ferviente
cumbre que de sí arroja llamaradas:
las árboles verás de clavo ardiente,
con Portuguesa sangre bien compradas,
y las doradas aves, que en el suelo
no se ven, sino muertas y sin vuelo.