con disciplina, ayuno por los vicios

comunes, la ambición tendrán por viento,

que el religioso bueno y verdadero

no busca acá las honras ni el dinero.

Tened los caballeros en estima,

pues con su sangre intrépida, ferviente,

la ley no sólo aumentan que es de encima,

mas vuestro claro imperio, preeminente:

pues aquellos que a tan remoto clima

os fueron a servir con celo ardiente,