si esto me dais, y emprende vuestro pecho
digna empresa de ser por mí cantada,
como mi entendimiento lo adivina,
viendo la inclinación vuestra divina,
o haciendo que, más que de Medusa,
de vuestro mirar tiemble el monte Atlante,
o rompiendo en los campos de Ampelusa
de Marruecos el muro y Turudante,
en empresa tan alta mi alta musa,
por ser vuestra, haré que al mundo os cante,