Que la fuerza del cuidado
De la mala inclinacion,
Va alterando el corazon,
Y la cara

A veces blanca la para,
Y á veces muy colorada,
Y á ratos mortificada
Muy cetrina;

Segun l’ánimo se inclina,
Tal el gesto se nos muestra,
Porque en él está la muestra
Como en paño.

Que temor y amor y engaño,
Ó vergüenza ó corrimiento,
Ó traicion ó descontento
Veis en él.

La invincion fué muy cruel,
Que lo más que se mostraban,
Fuego y sangre señalaban
Sus vislumbres.

Qu’él vestir y las costumbres
Muy conformes siempre van;
Pues traia este galan
Unas Y griegas.

¡Oh troyanas gentes ciegas!
En los casos venideros
Invinciones son agüeros
A las veces.

Veis por haces y en enveses,
En vestidos y invinciones,
Vuestras claras prediciones
A la clara,

Que Casandra las declara,
Y no las quereis creer;
Víspera está de perder
La ceguedad.

Cantad, señora, cantad,
Dixo Casandra á Crehusa,
Que Enéas no rehusa
De oiros.