Temieron alguna traicion,
Que el corazon siempre avisa,
Respondieron á la risa
De Enéas:
Yo no sé si nos deseas
Que nos venga bien ó mal,
Tú nos puedes ser leal,
Mas tu modo
No lo muestra ser en todo,
Enéas dixo enojado:
Nadi debe ser culpado
Sino el obrar,
Qu’el efecto es de juzgar,
Y no las demostraciones,
Que juzgar los corazones
Sólo es dado
A quien todo lo ha criado;
Que por lo que yo he reido
No debo ser reprendido,
Qu’el reir
No se puede corregir,
Hasta que se declaró
Porqué rie el que rió.
Doy por testigo
Al cielo de lo que digo,
Pues sólo sabe mi intincion.
Jamas me dixo el corazon
Que guerreeis
Con quien guerrear quereis;
Y no lo tengáis á risa,
Qu’el buen corazon avisa
Justificado,
Quando no está apasionado.
El rey Priamo habló:
Pues guerra se determinó
Por mar y tierra,
No hay hablar sino de guerra.
En esto salió un leon,
Y Héctor con gran corazon
Le mató;