Dixo don Luis Milan:
Burla burlando,
El Joan dixo verdades,
Que burlas no son maldades
Avisando.
Y pues ya no he de cantar,
Sino contar los sonetos,
Bien podrémos discantar
Los sonsonetes.
Y comiencen á templar, que bien hay que discantar en mí.
SONETO. 4. 7.
No porfiar hablando descontentos,
Dos cosas son que dan bien al oido,
Sabido ser y ser muy bien sufrido,
Que la valor sufrida es en tormentos.
Dama real, vos dais merescimientos
Como da el Rey, que todo l’es debido;
Mas crueldad y desagradescido,
Parescen mal en todos estamentos.
Mi reina sois, yo soy vuestro vasallo,
Mandar podeis á tuerto ó á derecho,
El tuerto soy, pues vos me habeis cegado.
Derecho no, que cojo y manco me hallo,
Su crueldad me tiene muy deshecho,
Por bien mirar me veo mal mirado.
Dixo don Diego: Templado ó destemplado, yo quiero discantar sobre este soneto, que yo sé una glosa d’él y es: Que don Francisco y Joan Fernandez servian á dos viudas que en una casa estaban, y burlaban d’ellos en secreto, y en público no traian cuenta con ellos. Solian hablar alguna noche de una ventana, y ellos de una huerta, y de muy enamorados, algunas veces se desconcertaban, y ellas les decian: Don Joan tuerto, todo estais un desconcierto. Y él respondia: Si he hablado desconcierto, allá me teneis un concierto. La otra decia: Don Cojo Francisco, ¿quién os puso en tal arrisco? Respondió él: Si soy don Cojo Francisco, allá me teneis un pellizco. Y ellas, enojadas de alabarse de lo que no era verdad, me contaron que una noche les dejaron entrar en casa para pagarse d’ellos, y encerrólos en una cocina una criada d’ellas, diciendo que allí estaban más secretos; y las viudas de una ventana hacíanles arrojar un agua almangrentada á sus criadas, diciendo todas: Don Joan tuerto deslenguado, bien estais almangrentado; tomad, don Cojo Francisco, pues mentis con el pellisco.
Y fuéronse como merescian por el terrado de casa, que les dió salida una vecina.