Para una matadora,
Qu’es en todo mucho bella,
Quien dirá quien fuere d’ella,
Sano era, mas no agora.
Aunque cierto yo diria
Qu’es contraria á su nombre,
Que María sana al hombre
Y en ella no sanaria.
Toma vivo te lo do.
Para doña Theodora
De Carroz y de Artes,
Que de tan gran arte es,
Que á las damas enamora.
Porque no es poco saber
No matar envidiosas,
Que son las ménos hermosas
Delante su parescer.
Toma vivo te lo do.
Para una aragonesa
D’Aragon y de Casada,
Doña Francisca nombrada,
Que era toda gentileza.
Dígalo quien lo dirá,
Qu’es su don Juan Valterra,
Que no está debajo tierra
Quien bien enterrado está.
Toma vivo te lo do.
Para dos de gran blason,
Doña Mencía doña Ana,
Quien d’ellas muere no sana,
Madre y hija entrambas son.
Son de hermosura tan bella,
Como no tiene respuesta,
Que no paresce ser fiesta
Si las dos no son en ella.
Toma vivo te lo do.
Para las tres saboyanas
De la casa de Saboya,
Que quien ménos vea y oya
Las dará por muy galanas.
Todas son tan angeles,
De hermosura valenciana,
Doña Beatriz y Doñana,
Con doña Francisca tres.
Toma vivo te lo do.