Don Baltasar Mercader dió otro á la señora doña Isabel, su mujer, con este dicho:
En este copo de amor
Doy lo que de vos más quiero,
Un ave qu’es, mucho quiero.
Don Berenguer Aguilar dió otro á la señora doña Leonor Gualvez, su mujer, y dixo:
En este copo de amor
A mi Leonor se da
Por ave mi aguila.
Tras estos copos de amor sacaron muchas maneras de potajes: manjar blanco de amor en blanco, y mirrauste de mal miraste, y diamante del amante, y aves cocidas de escocidas, y escodillas de salsas de falsas, y salchichones de burlones, y longanizas de falsas risas, y sobreasadas de refalsadas, y pollastres de desastres, y porcellas de querellas, y cabritos de malditos, y cabezas de ternera de parleras, y tortras de mal de otras, y empanadillas de rencillas; y por postres dieron peras de mal esperas, y queso de mal seso, y aceitunas de importunas, y camuesas de feezas, y ragea de mal se vea, y muchas maneras de confituras de amarguras; todo
Fué con tanto cumplimiento,
Que por burla como á cuento
He sacado
Los manjares que he burlado,
Que hablando muy de véras
Sin falsete,
Nunca fué mejor banquete.
Acabada que fué la comida, dixo el Duque: Quien promete en deuda se mete. Yo prometí ser juez para juzgar cuál de los dos, ó Joan Fernandez, ó don Luis Milan, agora podeis decir las coplas que os hecistes, que, oidas las dos partes, yo diré mi parescer.
Dixo don Luis Milan: Pues vuestra excelencia lo manda, y estamos en juicio, tengámosle los que habernos de ser juzgados en ser bien sufridos,
Que en el lugar de las verdades
Decir mentiras, son maldades.