C. El que á vos os dió poder para matarme, qu’es vuestra gran hermosura, que en vella vi su pintura en mí pintada por idea aposentada.

D. Hablad alto, que n’os oigo lo que hablais.

C. Alto hablo, pues no es bajo sino lo que me abajais.

D. Altibajo debeis ser, y no brocado, pues andais desvariado.

C. Alto es todo el amador cuando no es bajo su amor.

D. Callad un poco, que dirán si hablar os oyen que sois loco, que por no dar á entender que os atreveis, disimulo lo que haceis, que un buen disimular vale más que mal hablar.

Dixo el Duque: Mal estoy con la parlería inconsiderada, que bestia es desenfrenada. Nasce desta mala madre una peor hija nombrada Verbosidad, y los que la tienen para no ser enojosos de verbosos debrian tener en su memoria una recámara de muchas diversidades de razones, tomadas de lo mejor que leen y oyen y ven, que sin leer, oir ni ver no se puede bien saber; y haciéndose avisados desta manera la lengua verbosa se convertiria ensabrosa, y será muy bien oida hablando como sabida; pues sea la conclusion, que la parlería inconsiderada no debe ser creida ni escuchada si con arte no se hiciere avisada, que tanto cansa un verboso alocado como descansa un hablador avisado.

D. Mala estoy de unos requiebros largos, que ribetes viejos son.