Dixo Joan Fernandez: Con un cuento quiero responder al yerro que sintió don Luis Milan, de malas coplas que le hice, por contentar á quien contentando descontenta.
Que peor no puede ser
Que á malos apetitos complacer.
Y siguióse que el Rey de Portugal hizo hacer un exercicio para hacer galanes, y fué que armó un maestro de gala porque amostrase á hacer el galan á quien lo hubiese menester para bien servir á damas, porque no se daba licencia de servirlas sino á quien fuese examinado oficial de la gala, y si el caballero sirviendo á su dama hacia algun nescio pecado, ella le daba la pena que merescia. Y como el mayor de todos los pecados fuese hacer malas coplas, hizo un portugues á un competidor suyo unas, que sabian á pullas por ser mentirosas y de bajo estilo; y la pena que su dama le dió, fué despedirle de servidor, y él iba diciendo:
Por facer malas coplas
Perdí miña amor,
Doleyvos de meu dolor.
Yo soy este portugues, que por lo mismo fuí despedido de una dama que serviamos don Luis Milan y yo, y despidióme con este cantar de muertos:
No me sirvais, caballero,
Ios con Dios,
Que quien hace malas coplas,
Nescio vos.
Yo quedé tan arrepentido, que luégo rasgué todas las malas coplas que pude haber, y de nuevo le respondí á todas las suyas con las que agora le responderé á cuantas me dirá; y respondo á las del verderol, que me ha hecho, con éstas:
Señor: re, mi, fa, sol, la,
Respondo al ut, re, mi, fa, sol;
Vuestro galan.