Merina,
Yo la mar d’amar muy dina,
Pues mi corazon ha echado,
Como hombre ahogado,
De la mar á la marina.


Levantaos y decid
Un requiebro á la dama
Que aquí ménos os ama.

Ninguna tan mal me quiere,
Como vos m’habeis mostrado;
Pues á vos soy enviado,
Sufridme lo que os dijere.


Descalzaos los zapatos,
Y si os hieden vuestros piés,
Calzaros heis al reves.

Yo bien me descalzaré,
Y por lo que me haceis,
Plega Dios que’n mí halleis
Zapato de vuestro pié.


Sospirad un gran sospiro
D’aquellos que vos soleis
Cuando ménos mal teneis.

Con las burlas que decis,
Y el mal que me haceis,
Más sospiros sacaréis
De los que vos me pedis.